Filósofos en la oficina: Heráclito de Éfeso y el cambio de carrera

No es posible descender dos veces al mismo río, tocar dos veces una substancia mortal en el mismo estado, sino que por el ímpetu y la velocidad de los cambios se dispersa y nuevamente se reúne y viene y desaparece.

Heráclito de Éfeso

(Casi) Todo cambia, nuestros gustos, nuestras motivaciones, nuestras necesidades. Algo que nos encantaba hace unos años ahora puede aburrirnos. Sin embargo, mis hermanxs nunca se aburrirán de reírse de mis gustos musicales de los 13 años (qué decís de El Canto del Loco, qué decís).

Y esto es más antiguo que el hilo negro. De hecho, a Heráclito de Éfeso lo apodaban El Oscuro (qué bien hilado, compañera). Este filófoso presocrático ya decía que todo fluye, somos y no somos.

Pues bien, nuestro plan de carrera también cambia. Tanto si estamos a punto de trazarlo como si ya llevamos años trabajando, la planificación de carrera es un proceso continuo que debemos gestionar de forma activa en el tiempo. Claro, hay muchos factores fuera de nuestro control que condicionan nuestras oportunidades, nuestra trayectoria profesional nunca está al cien por cien en nuestras manos, pero podemos aumentar nuestra probabilidad de éxito al crear un plan de carrera adecuado.

El plan de carrera no es la carrera que eliges, no es una decisión que debes tomar una vez en la vida y ya. Cambiaremos de trabajo y/o de proyectos varias -muchas- veces a lo largo de nuestra vida, por lo tanto nuestro plan de carrera se modificará en función de nuestras circunstancias y necesidades.

Cambiar asusta, pero ciertas situaciones nos invitan a cambiar o estancarnos, a cambiar o a seguir haciendo algo que no nos llena. Hay muchos motivos que pueden cambiar nuestra realidad y nuestro abanico de oportunidades, estas son las causas más comunes que provocan un cambio de trabajo:

· Mejor salario: 47%
· Estrés: 39%
· Mejor equilibrio entre la vida personal y laboral: 37%
· Nuevo desafío: 25%
· Falta de pasión: 23%

Para progresar hay que cambiar, aunque sea un poquito, y la clave para que ese cambio se produzca con éxito es tener un buen plan. ¿Te lo cuento? Ahora mismo:

1. Autoevalúate.- Piensa si realmente necesitas un cambio. No hay que cambiar todo el rato ni todas las cosas. Si estás bien en tu trabajo, puedes quedarte como estás, tunante. Pero si necesitas cambiar las condiciones, las tareas o directamente cambiar de organización, evalúa tus habilidades,valores, intereses y necesidades para conocer qué puedes aprovechar y qué puedes aportar.

2. Estudia las opciones.- Escribe a qué puestos aspiras o a qué nuevos proyectos te quieres dedicar. Compara todas las posibilidades y ve acortando la lista hasta quedarte con las opciones más atractivas, las que mejor se adapten a ti y a los resultados de tu autoevaluación.

3. Establece tus objetivos.-  Antes de ponerte en marcha, establece las metas necesarias para alcanzar tu proyecto. Por ejemplo, si lo que quieres es opositar, calcula cuántos años necesitarás para poder presentarte. O si quieres aspirar a un puesto totalmente diferente y necesitas mejorar tus competencias o adquirir nuevas . Es importante asegurarse de que estos objetivos sean viables y medibles, ¡y que te permitan progresar!

4. Saca partido a tus puntos fuertes.- Haz una lista con tus fortalezas y piensa en cómo puedes sacarle partido. Incluso si vas a cambiar de rama o de sector,  tu experiencia y tus contactos pueden ser de gran utilidad. Y lo más importante, ¿cuáles de tus competencias son transferibles? Seguro que muchas de tus habilidades las dejas en un segundo plano y las utilizas solo para tus aficiones o para dejarle los ojos como coras a tu crush, pero si sabes emplearlas bien, todas tus competencias -soft o hard- son útiles para tu nuevo plan de carrera.

5. Ten un plan A, B, C…Z.- Esto es igual que cuando te vas a matricular en la universidad, tienes que elegir varias titulaciones por si con tu nota de selectividad no accedes a tu primera opción. Establece una serie de alternativas, clasificadas según la preferencia. Si falla una, tendrás otras alternativas. Lo estamos trayendo fino y lo estamos trayendo gordo también.

6. Revisa tu plan de carrera.- Resérvate un día, un fin de semana al año o cada seis meses para autoevaluarte. Sí, oooootra vez. Al hacerlo de manera continua, tanto si vas a cambiar o seguir avanzando, estarás más segurx en cada paso que tomes. Tu plan debería cambiar a medida que progresas. Comprométete a revisarlo.

¿Los cambios de carrera son posibles? Por supuesto. Si te preparas bien antes de pasar a la acción. Si lo único que te frena ante el cambio es el miedo, recuerda que es más terrorífico permanecer en una movida que no te llena. ¿Es necesario cambiar de carrera? No. Como decíamos antes, si te sientes plenx en tu puesto/proyecto, quédate donde estás y simplemente realiza los ajustes necesario para mantenerte.

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