Filósofos en la oficina: Sócrates y el feedback

Sócrates creía que la filosofía debía lograr resultados prácticos para el mayor bienestar de la sociedad. Intentó establecer un sistema ético basado en la razón humana en lugar de en la doctrina teológica. La sabiduría última vendría de conocerse a uno/a mismo/a. Cuanto más sabe una persona, mayor es su capacidad de razonar y tomar decisiones que traerán la verdadera felicidad. Traducido a la política, el mejor gobierno sería aquel liderado por personas con mayor capacidad, conocimiento y virtud, aquellas personas que poseyeran una comprensión más completa de sí mismas.

Para Sócrates, Atenas era un gran aula e iba a los mercados y plazas públicas a dialogar y discutir con quien estuviera dispuesto/a. Les hacía preguntas a sus vecin@s a través de su propio método dialéctico -la mayéutica-, que llevaba al público a reflexionar sobre un problema hasta llegar a una conclusión lógica.

Ahora imaginamenos a Sócrates vestido de traje; aunque realmente con esa barba que estilaban los clásicos griegos se podría pasar por millennial perfectamente. Entonces, askmore.jpegimaginemos a Sócrates trabajando con más personas. Por su pasión por conocer los pensamientos de l@s demás y por su costumbre por preguntar y contestar con más preguntas, nos podemos imaginar perfectamente a Sócrates como un verdadero defensor del feedback, dispuesto a escuchar a l@s demás para ayudar a que sean mejores, pero también para conocerse a sí mismo y a que l@s demás lo ayuden a él a ser su mejor versión.

Existe un miedo extendido al feedback. Y generalmente esto se debe a que este tipo de evaluaciones se dan de manera muy ocasional. Poc@s emplead@s esperan recibir feedback y si la comunicación interna no es muy habitual, incluso estarán agradecidos/as de que cuanto menos se les llamen mejor.

Y como buenos socráticos, lo que debemos hacer para comenzar a dar y obtener feedback es preguntar y hacerlo de manera asidua:

1. ¿Podrías darme feedback?

Ya es hora de quitarnos esa fobia al feedback. Si en tu empresa no cuentan con un plan de evaluación de desempeño, pide que te valoren. Pídelo a tus colegas de departamento, a tu jefe, a tus clientes, a quien puedas y a quien conozca cómo trabajas.

2. ¿Soy bueno dando y recibiendo feedback? Autoevalúate

Es tan importante recibir feedback como saber darlo bien. Por eso nuca está de más
evaluar qué tipo de feedback nos gusta más -positivo o negativo-  o, por ejemplo, nuestra confianza en nosotros/as mismos/as, un rasgo muy relacionado con el deseo de dar y recibir feedback.
Aunque en las autoevaluaciones solemos saber qué resultados vamos a obtener, hacerlo nos ayuda a tener más claras las impresiones que tenemos sobre nosotr@s y esa visión clara nos motivará a mejorar. Además, si los resultados de nuestra autoevaluación los compartimos con nuestros compañer@s y/o superiores, obtendremos sus puntos de vista y comentarios.

Perder el miedo al feedback es básico para que la plantilla en conjunto mejore, lo peor que puede pasar es que recibamos una crítica constructiva que nos ayude a hacer algo mejor de lo que lo hacíamos o de una manera diferente; y eso tampoco es para tomar cicuta, ¿verdad?

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